19 mayo, 2024
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Proyecto busca aprovechar la sobrepoblación de erizo en el Archipiélago Juan Fernández como un producto comercial

El académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Dr. Iván Hinojosa,
dirige uno de los proyectos 3 de la Facultad de Ciencias UCSC que serán subvencionados
por el Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF IdeA I+D 2023), y pretende
sentar las bases para extraer y comercializar un erizo de manera sostenible en un plazo de
2 años.

La especie Centrostephanus sylviae, o también conocida como erizo de espinas largas, es
uno de los principales depredadores de algas del Archipiélago de Juan Fernández. Su gran
abundancia en los últimos años ha provocado una disminución en la biodiversidad del
ecosistema marino, lo que afecta directamente al turismo y la pesca de langostas de la
zona.
Según explica el Doctor en Ciencias Biológicas, el estudio titulado “Evaluación de la
explotación comercial del erizo de espinas largas como una alternativa para enfrentar los
impactos negativos de su sobrepoblación y oportunidad para diversificar la pesquería
artesanal del Archipiélago de Juan Fernández”, intentará además responder el motivo de
esta sobrepoblación.
Existen 2 hipótesis que no son precisamente excluyentes y que podrían explicar la razón de
la sobrepoblación del erizo. “El tsunami del 2010 provocó que muchos nutrientes llegaran a
la isla, esto hizo que crecieran muchas algas que pudieron servir de alimento para jóvenes
erizos y ayudar a su supervivencia hasta el día de hoy”, relató el investigador.
En cuanto a la segunda hipótesis, es algo que el Dr. Hinojosa descubrió conversando con
los mismos pescadores del lugar, en uno de sus viajes a la isla. “En ocasiones, las estrellas
de mar quedan dentro de las trampas para langostas, lo que las inutiliza por un tiempo.
Cuando esto sucede, los pescadores matan la estrella, para que no vuelva a interferir con
su pesca. El problema es que las estrellas de mar son depredadores de los erizos, por lo
que esto afecta el equilibrio del ecosistema”.
Creando mercado desde cero
El proyecto espera encontrar metodologías que permitan aprovechar la pesca del erizo
como un producto sostenible en el largo plazo, esto incluye sus periodos de veda y de mejor
recolección. “El erizo tiene una gónada comercial, pero no se sabe muy bien cuál es el
momento de mejor calidad para la cosecha, por eso se investiga para determinar factores
como el tamaño mínimo para la pesca y la cantidad que habría que recolectar para que la
empresa pesquera sea sostenible”, explicó el doctor.
Según relata el académico, en Tasmania, Australia, se realizó un estudio similar en un caso
de sobrepoblación de otra especie de erizo. “Producto del cambio climático, en esa zona se
asentó una especie de erizo que antes no estaba presente, y esto alteró la biodiversidad de

las algas. Como medida, el estado decidió subvencionar una pesquera para controlar la
población de esta especie y proteger su ecosistema. Queremos aprender de este caso y
hacer cosas novedosas para solucionar este problema”, detalló.
En cuanto a la importancia de este proyecto, el Dr. Hinojosa destacó que “este proyecto
tiene un gran impacto social. Vamos a trabajar con los pescadores e intentar darles una
mayor diversificación de su pesca, que se centra principalmente en crustáceos. Queremos
llegar con buenos datos que les permitan vender el erizo, vincularlos con la empresa que ya
contactamos y que está dispuesta a comprar esta especie o equinodermo, y finalmente
descubrir nuevas formas de aprovechar el resto del erizo, ya sea como abono o compostaje
para mejorar la calidad de la tierra de la zona”.
Para finalizar, el docente añadió que “esta investigación puede dar datos para 3 o más tesis,
fácilmente. Hay muchas cosas sobre la ecología del erizo que desconocemos, y solo con la
información que ya tenemos, hemos podido sacar una tesis de pregrado y otra de magíster”.