IFOP señala que las floraciones de algas nocivas no están ligadas a varazón de anchovetas en el sector de Cochamó, fiordo de Reloncaví, Región de Los Lagos

Derivado de la varazón de anchovetas, registrada en la localidad de Cochamó en el fiordo de Reloncaví, durante los días 01 y 02 de abril de 2023, el Centro de Estudios de Algas Nocivas (CREAN) de IFOP evaluó las condiciones oceanográficas, estado de las microalgas nocivas y toxinas marinas, en las ocho estaciones ubicadas entre Cochamó y Caleta La Arena, las cuales son monitoreadas permanentemente por el Programa de Marea Roja en Fiordos. Antecedentes complementarios fueron aportados por Sernapesca, quiénes constataron que el evento fue puntual, afectó a una baja biomasa de peces y estuvo concentrado principalmente en la playa de Cochamó, además reportaron que, por acción de predadores, ya no quedaban ejemplares de peces muertos en la playa o alrededores. Por su parte, pescadores locales confirmaron que la especie varada correspondía a ejemplares de anchoveta.

Durante la última semana de marzo, las condiciones oceanográficas eran de una capa de agua superficial, hasta los diez metros de profundidad, caracterizada por una temperatura cálida (15°C), con baja salinidad (<20 UPS) y bien oxigenada (<8 mL/L), condiciones que son habituales cuando se registran aportes de agua dulce desde los ríos que desembocan en este fiordo. En cuanto a las microalgas nocivas, el dinoflagelado Dinophysis acuminata fue la especie que mostró los mayores niveles de abundancia relativa (AR = 7 y 8) sin embargo, no se detectaron toxinas marinas en los mariscos según análisis efectuados por la Seremi de Salud de los Lagos, datos que fueron confirmados mediante análisis realizados en el CREAN a través de HPLC MS/MS. Las especies que dominaron numéricamente la composición fitoplanctónica fueron las diatomeas Skeletonema spp. y (8.100.000 – 17.974.000 céL/L) y Ditylum brigthwellii (274.000 – 521.000 cél/L), ambas con abundancia muy altas.

Adicionalmente, el día 04 de abril se realizó un muestreo en tres estaciones del fiordo, donde se recolectaron muestras de fitoplancton vivo para evaluar la presencia de microalgas ictiotóxicas. Los resultados muestran ausencia de microalgas ictiotóxicas, disminución de la abundancia celular y permanencia de la dominancia de Skeletonema spp. y Ditylum brigthwellii, especialmente en las estaciones ubicadas en la salida del fiordo Reloncaví. Por otra parte, a partir de los análisis de toxinas marinas en el fitoplancton a partir de HPLC MS/MS, sólo se detectó una concentración muy baja (0,08 ng/L) de Pectenotoxina (PTX-2), la cual estaría relacionada con los valores altos de abundancia de Dinophysis acuminata.

Oscar Espinoza González, Jefe Centro de Estudios de Algas Nocivas (CREAN) explicó “debemos recordar que especies como las anchovetas, pueden ser afectadas por cambios bruscos de temperatura, salinidad o falta de oxígeno, sin embargo, en los datos analizados no se observaron anomalías en estas variables y especialmente en la concentración de oxígeno disuelto. Tampoco se encontraron evidencias de que el evento haya sido provocado por toxinas marinas asociado alguna microalga nociva, sin embargo, se debe mantener la evaluación periódica de las toxinas lipofílicas especialmente por los altos niveles de abundancia relativa de Dinophysis acuminata y los hallazgos de pectenotoxinas en muestras de fitoplancton. Esta toxina no está regulada desde el punto de vista de Salud Pública. Por otra parte, se propone que las altas concentraciones de fitoplancton, particularmente de la especie Skeletonema spp. al interior del fiordo de Reloncaví, pudo inducir el ingreso de anchovetas al interior del fiordo en busca de este alimento, viéndose confinada a zonas más cerradas como el sector de Cochamó y alrededores.

Eventos de varazón de pequeños peces pelágicos (sardinas y anchovetas) han sido registrados anteriormente durante el otoño en el fiordo de Reloncaví, periodo donde se conoce, a través de estudios oceanográficos conducidos por IFOP, que ingresan masas de agua de origen más oceánico hacia el interior del fiordo, las cuales contienen altas concentraciones de nutrientes, favoreciendo el aumento de la biomasa fitoplanctónica y con ello, la abundancia de estos peces pelágicos.

El evento registrado de varazón de peces, refleja la susceptibilidad de fiordos y canales del sur de Chile frente a variaciones atmosféricas-oceanográficas asociadas al cambio climático, el cual puede afectar los patrones de precipitación y entrada de agua dulce a través de la descarga de ríos, procesos de mezcla/estratificación de la columna de agua, disponibilidad de nutrientes, variables que pueden modificar la composición del fitoplancton y con ello la trama trófica que incluye zooplancton y peces de distintos tamaños. La mantención de estudios en estos sistemas, la coordinación de actividades que permitan anticipar eventuales escenarios e impactos derivados del cambio climático, son acciones necesarias en un ambiente cambiante y desde luego es imperativo continuar generando información que apoye a la toma de decisiones y contribuya a la sostenibilidad de estos sistemas”.

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