Arinart una de las pymes de PescaPyme crece, se desarrolla y prospera al alero de la industria pesquera

Treinta y dos personas tienen trabajo formal y remunerado en forma justa en Arinart E.I.R.L. una pyme socia de PescaPyme cuyo gerente, Juan Peñailillo Chamorro, se desempeña hace más de 25 años en el rubro de la pesca industrial. Primero como Jefe de Redes en Camanchaca San Antonio y luego segundo en el mismo cargo, en Camanchaca Talcahuano.

Ya en 1998 inició una pyme, con ocho personas. Con ellas prestaba servicios en flota, en redes y, en base al profesionalismo y seriedad de su labor quedó como contratista individual con Arinart, que opera en el embalaje de la harina de sardina/anchoveta en Camanchaca Pesca Sur, Coronel, la fase final del producto terminado.

Peñailillo forma parte de los socios fundadores de PescaPyme ¿ cómo fue ese proceso?: «en conversaciones con Yuri Salinas ( actual presidente) y otros colegas prestadores de servicios a las empresas pesqueros advertimos que todos los que, de una u otra manera, se relacionan con la actividad estaban organizados y nosotros, que como pymes damos mucho trabajo, debemos cumplir rigurosas exigencias y normas; no estábamos valorados siendo que nuestra labor es fundamental, Creamos trabajo, prestamos servicios clave, nos ajustamos a las diferentes leyes y normas, pagamos sueldos e imposiciones, todo al día. Y fue así como formamos el gremio».

«Acá en Coronel nos hemos ido consolidando en la parte harina producto terminado con el prestigio de que somos uno de los más antiguos contratistas de la empresa y el apoyo de ésta es fundamental, tenemos comunicación directa con el personal de la planta, el jefe de planta, ayudantes, con quienes nos comunicamos prácticamente a diario en lo relativo al proceso. Al mismo tiempo la gerencia, la empresa se ha portado ´un siete conmigo´ me han dado la posibilidad de pasar de un área a otra porque hay confianza en los servicios que uno presta», explica el gerente Arinart.

El 27/F

Un hito en la historia de Arinart es el 27/F En esa época las personas que eran la pyme de entonces operaban en Isla Rocuant, Talcahuano, donde estaba el Taller de Redes y la planta:»no había teléfono, ninguna forma de comunicarse, pero sin ponernos de acuerdo, porque sentíamos que era necesario, todos llegamos. Sin embargo, el puente del continente a la isla donde estaba nuestro taller se había caído y tuvimos que pasar por el río. A la empresa no se podía entrar, todo era fardos, maquinaria, barcos… estuvimos tres meses sacando barro, limpiando y ordenando, pero valió la pena».

Peñailillo es mesurado al expresar sus logros, vale la pena el esfuerzo de 24/7 y perfeccionamiento permanente, dice. Pero evidentemente tiene motivos para estar orgulloso de su exitosa pyme y no esconde sí la satisfacción de haber formado un equipo humano profesional: Johanna Pacheco, administradora y Jocelyn Arriagada, prevencionista de riesgos, más una persona encargada de la contabilidad, computación, aspectos funcionales administrativos. Y tres supervisores, uno general y uno por cada turno, las demás personas son operadores de grúa horquilla, personal de ensaque y de aseo de planta y patios. Todos de Coronel porque los horarios y turnos impedirían cumplir con los horarios a gente de puntos alejados.

De 22 a 60 años

Johanna Pacheco se refiere al personal: «tenemos dos grupos, uno de trabajadores de 22 a 25 años de edad, y otro de los 50 a 60 años de edad. En el segundo tramo hay varias personas con profesiones como contador, por ejemplo, que postulaba y nos decía que por edad ya no le daban empleo. Entonces les ofrecemos la oportunidad y resultan muy responsables y cumplen. También hay jóvenes que estudian y hacen solo turnos de noche, o trabajan de lunes a viernes y estudian los sábado. Además hay jóvenes prevencionistas de riesgo que han egresado hace poco y para ejercer les exigen cuatro años de experiencia, entonces ensacan harina o trabajan en aseo y apoyan en la seguridad de sus compañeros».

Jocelyn Arriagada comenta que su trabajo está entrelazado con el de prevención institucional, es decir de los profesionales de la misma Camanchaca: «hay charlas de inducción previas al comenzar a trabajar por parte de Camanchaca y de Arinart, siempre estamos ofreciendo capacitaciones, conferencias. Una de las tareas constantes es estar atenta a entregar los elementos de seguridad que deben usar en cada espacio y faena los trabajadores».

Menos problemas y más plata

Richard Aguayo es el supervisor. Con 57 años de edad reconoce que «es bueno trabajar con esta pyme, el sueldo es bueno y aunque yo tenía una experiencia de 23 años en Camanchaca Talcahuano supervisando personal, embarques, cuadrillas, coordinando instrucciones a supervisores, etc. como más de dos mil personas a mi cargo, después trabajé como conserje, labor que no había hecho nunca y eso es problemático. Me salió esta oportunidad, acá superviso a la gente y los trabajos: hay aspectos muy importantes en nuestra tarea como saber si la harina está apta para ensacar ( por temas de secado v/s humedad) recoger la que cae de los tornillos, ensacar 1.200 kilos por unidad de maxi saco el que cae a la báscula y de ahí una máquina la lleva a pesaje y finalmente a bodega para despacho».  Todos coinciden con su gerente: Vale la pena ponerle el hombro en una pyme y especialmente Arinart.

 

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